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Ir a P.R. AS-48. Ruta del Gumial
Esta ruta está calificada como «Sendero de Pequeño Recorrido (P.R.)» • Acceso: El Fielato es lugar situado a la vera de la carretera AS-253, a unos 4 km del puerto de San Isidro • Se inicia el recorrido en El Fielato, siendo el final en Cuevas • Distancia: 11 km • Dificultad: Media • Desnivel: Máximo de subida: 294 m
Máximo de bajada: 802 m • Duración aproximada: 3 h 30 min • Itinerario: El Fielato — Brañarredonda — Vildoso — Fuentes de Invierno — Gumial — La Llana — Cuevas.
Fuente: Red de Senderos del Concejo de Aller, ed. Ayuntamiento de Aller, con texto, fotos y mapas de Ángel Fdez. Ortega).
DESCRIPCIÓN DE LA RUTA
Comienza esta interesante ruta senderista en el lugar conocido como El Fielato (1.278 m). Se compone de un grupo de cabañas pastoriles y un edificio perteneciente a la guardería de Medioambiente, que jalonan esta campera. Están ubicadas a la vera de la carretera AS-253, a unos 4 km del puerto de San Isidro.
Arranca la marcha por un amplio camino carretero que de inmediato desciende al cauce del río Braña bordeando los prados de Campanal. Tras vadear el río por un puente de chapa metálica, la ruta balizada arremete hacia Brañarredonda siguiendo la huella de un sendero dibujado entre la densa maraña de piornos.
En breve tiempo coronamos el primer tramo de la ruta en este mágico paraje de Brañarredonda, situado a 1.400 m de altitud. La majada se sitúa al regazo de los picos Fuentes y Chagariechu, conformando un núcleo de vetustas cabañas que salpican la herbosa campera. Desde su fuente, la ruta a seguir remonta de manera sinuosa los repechos de Cochéu y Campa Reonda hasta culminar en la amplia collada de Vildoso (1.572 m). Después, el camino asciende ligeramente tras rebasar su fuente hasta culminar en el portillo del bosque del Tozu. Se adentra en él bajo las escarpaduras del pico Fuentes hasta aproximarnos a la limpia campera de Fuentes de Invierno, que conserva restos de antiguas cabañas.
Una vez en la campera, abandonamos el bosque debiendo tomar el camino señalizado, que afronta un continuado desnivel entre carrascos y piornos por la margen derecha del arroyo hasta confluir en la campera del Gumial. Este es un bonito rincón allerán provisto de una inagotable catarata de encantos naturales, acreditados por su situación orográfica, sus tradicionales cabañas pastoriles y el rumoroso sonido de sus múltiples riachuelos. Por su reborde más septentrional se escapan las impetuosas aguas del río Alba formando numerosas cascadas que se funden posteriormente en el río Braña. Acampados del río y bajo la sombra del tupido hayedo, nos vamos por un buen camino carretero que desciende al compás de sus múltiples revueltas. Las sonoras cascadas rompen con su armonioso ritmo la quietud de este emocionado paisaje, limpia naturaleza que seguimos admirando hasta alcanzar las cabañas de La Llana. Pasadas éstas, nos dirigimos al río Braña, que vadeamos por un puente de madera, conectando más allá con la pista de servicio (cota de 900 m).
Seguimos la traza de esta pista que baja paralela a la carretera AS-253 y próxima al cauce del río, agotando los últimos dos kilómetros que restan hasta llegar a Cuevas (770 m), donde finaliza esta atractiva ruta senderista.
Ruta Rayán - Cordal - Pandoto - Xiagual
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Calificación: ruta de montaña.
Dificultad: baja.
Desnivel: 600 m.
Tiempo: 4 horas.
Punto de partida: Rayán.
Punto de llegada: Xiagual.
Itinerario: Rayán, Cordal, Pandoto, Xiagual, Rayán.
Acceso: A la aldea de Rayán se accede por carretera tomando en Moreda la local AE-1 (Moreda-La Felguerosa).
Esta ruta, pese a su sencillez, cuenta con alicientes, como la espléndida panorámica que se contempla durante el recorrido.
El punto de partida será Rayán, aldea situada a unos 2 km de Moreda. De Rayán parte una pista que sustituye al hermoso camino anterior y que conduce al Cordal, pequeña majada de fuerte tradición montañera desde 1976, año en el que se empezó a celebrar la fiesta montañera que hermana a los Grupos Ultra de Moreda y San Bernardo de Turón.
Desde el Cordal hay dos vías de acceso para llegar a Pandoto o Cutifrera, cumbre de 1.061 m que goza de gran prestigio entre los andarines de la zona.
La primera opción sería continuar por la pista hacia braña Cue, falda o ladera de Pandoto. La segunda sería subir a la cuerda de montaña que partiendo de Cutiellos nos conduce al pico deseado.
Es más aconsejable la segunda vía porque la panorámica vale la pena. La ascensión al Pandoto por esta ruta permite contemplar Picos de Europa, toda la Peña Mayor, el macizo de Ubiña, el valle de Turón y, sobre todo, la montaña allerana presidida por el Estorbín (2.115 m).
Una vez en Pandoto, se baja a Xiagual, pequeña aldea en la que ya no quedan vecinos «fijos», es decir, los que residen todo el año. Xiagual ofrece agua en abundancia procedente de manantiales que suelen conservar un buen caudal todo el año.
El regreso se puede efectuar bien por una pista que nos conduce a Oyanco, bien por un camino que nos lleva a Rayán pasando por la Collada, aldea rural poblada de cabañas.
Fuente: Caminando por Aller. 10 rutas de montaña, folleto edit. por el Ayuntamiento de Aller, con texto de Natalia Iglesias Menéndez.
Ruta Pelúgano - La Collaona - Cabañaquinta
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Calificación: ruta de montaña.
Dificultad: Baja.
Tiempo: 4 h.
Desnivel: 700 m.
Punto de partida: Pelúgano.
Punto de llegada: Cabañaquinta.
Acceso: A Pelúgano se llega por carretera desde Levinco (comarcal AS-253 de Cabañaquinta a puerto de San Isidro), a través de la local AE-5 (1,3 km).
Pelúgano, una de los pueblos más pintorescos del concejo de Aller, con una economía agraria y ganadera donde no falta la miel ni la escanda, es la base de Peña Mea (1.560 m).
Sin embargo, la ruta que proponemos no tiene como meta esta cumbre, aunque el trayecto está lleno de interés por derecho propio.
El inicio tiene lugar en Pelúgano, desde una pista que llega hasta la collada de Pelúgano, límite con el concejo de Laviana.
El camino transcurre entre praderías con recios y típicos cierres de piedra, caudalosas fuentes y naturaleza en pleno.
Poco después de comenzar a andar, el camino nos adentra en la canal de subida a Peña Mea. Más o menos en mitad de la canal se encuentra el Ojo de Buey, accidente geológico digno de los mejores canteros.
Para regresar a la Collada de Pelúgano se baja por la parte contraria a la canal de subida. El terreno es un poco más abrupto, pero no ofrece grandes dificultades.
Ya en la Collada, tomamos dirección Oeste y pasamos a la Collada travesera. Desde aquí hay que bajar un tramo para enlazar con el camino que, viniendo desde Escobio, conduce a la Collaona.
El camino es muy completo, pues va pasando por Formoso, Vega Llao e incluso la falda del Rosellón.
La bajada a Cabañaquinta puede hacerse por carretera en poco más de media hora. Es muy recomendable la visita a la capilla de Vierres, edificio de construcción sencilla que encaja perfectamente en el hermoso contorno donde se ubica.
Para regresar a Pelúgano diversos servicios públicos de transporte nos acercan a Levinco para desde allí, en 15 minutos, subir a Pelúgano.
Fuente: Caminando por Aller. 10 rutas de montaña, folleto edit. por el Ayuntamiento de Aller, con texto de Natalia Iglesias Menéndez.
Ruta de los megalitos de El Padrún
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Esta ruta está calificada como «Ruta a pie» • Acceso: Boo tiene acceso por carretera local AE-2, 2 km desde Moreda. • Se inicia el recorrido en Boo, siendo el final en El Padrún • Distancia: 6,7 km • Dificultad: Media • Desnivel: 765 m • Duración aproximada: 2 h • Itinerario: Boo — Bustillé — El Padrún .
Fuente: Red de Senderos del Concejo de Aller, ed. Ayuntamiento de Aller, con texto, fotos y mapas de Ángel Fdez. Ortega).
DESCRIPCIÓN DE LA RUTA
La sierra de Ranero ocupa el extremo más septentrional del cordal de Carraceo. Sobre ella tiene lugar el largo discurrir del último tramo de la vía romana de la Carisa, legendario camino de origen prehistórico. Tiene su arranque en las inmediaciones de Pendilla (León), recorriendo los 40 km distantes de la localidad de Ujo.
Los túmulos del Padrún, situados muy cerca de la vega de Espines, constituyen uno de los yacimientos megalíticos más representativos, que jalonan y confirman la antigüedad de este camino. Se trata de tres estructuras funerarias de tipo dolménico, y está catalogado como uno de los vestigios más antiguos conocidos, que delatan la presencia humana en el municipio de Aller (4000 años a. de C.).
Boo, núcleo parroquial del concejo, constituye el lugar de arranque del itinerario que nos conduce a este histórico lugar. La marcha comienza en la misma plaza del pueblo, donde abordamos la carretera de acceso a Bustillé, distante unos trescientos metros. Aquí abordamos la pista que sube a lo largo del Cantu Marianes. Superamos después el 11º de Marianes por La Felguerona y Fontica, dando vista al contiguo valle Marianes, que fue escenario de una antigua explotación minera. El camino remonta el espinazo divisorio hasta el 13º piso, donde enlazamos con la variante que desde La Pena sube hasta aquí por La Terrona y la corra la Fuente.
La pista supera después el Cantu Cazurrín, bajo el cual aún se conserva el caserío que fue habitado, hasta llegar al 19º piso de la vieja explotación, denominado Los Carrilones. En este emplazamiento, un camino se bifurca a la izquierda, mientras que por la derecha proseguimos con la aproximación al Quentu Les Cruces. En esa dirección hemos de superar los prados de Otos, Enrricierta, la Campa Tixieres y Les Tixieres, por donde alcanzamos el crucero de pistas de Carrascal (piso 21º), donde una pista se bifurca a la derecha en dirección a Espines por Les Llamargues y por la fuente de Carralera. En la presente ruta, nosotros optamos por seguir a la izquierda bajo la sombra de una tupida fronda vegetal en dirección al piso 27º, lugar del que parte otra pista hacia Carabanés. Coronado este lugar, al poco tiempo nos presentamos en el Quentu Les Cruces, conectando con el camino original Ujo-Pendilla, señalizado como G.R. 100.1 Ruta de la Plata. Al pie de esta bifurcación mana la fuente Bustamores, agua procedente del manantial de Carabanés, mientras que el itinerario sigue la traza de la pista que gira bruscamente a la derecha sobre un empinado plano. Más adelante enllana cuando nos acercamos a El Padrún. El monumento megalítico nos queda ligeramente apartado de la ruta y emplazado sobre una hermosa plataforma que ampara un quebrado crestón.
El retorno a Boo puede llevarse a cabo por cualquiera de las alternativas aquí expuestas. La más recomendable consiste en retomar la pista principal que desciende hacia la collada de Espines, donde se localizan una necrópolis prehistórica, un caserío y una fuente. Girando a la derecha, cruzaremos la traza del antiguo camino, conectando seguidamente con la pista que retorna al cruce de Carrascal por los prados de Les Llamargues y la fuente La Carralera.
P.R. AS-30. Ruta allerana de les Brañes
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Esta ruta está calificada como «Sendero de Pequeño Recorrido (P.R.)» • Acceso: El caserío de Felechosa, punto de inicio de esta ruta, se dispone a ambos lados de la carretera AS-253 (Cabañaquinta — — Puerto de San Isidro) • Se inicia el recorrido en Felechosa, siendo el final en Felechosa • Distancia: 19,5 km • Dificultad: (desconocida) • Desnivel: Máximo de subida: 720 m
Máximo de bajada: 720 m • Duración aproximada: 5 h 30 min • Itinerario: Felechosa — puentes de Piru Pintu — Gamonal — Mayaín — Fito Felguera — La Valencia — Chirrial — El Otero — Las Ordaliegas — La Tabierna — arroyo del Cuervu — bosque de la Argallaona — collada de Navallaoz — braña de Cuadrazos — Les Moyaes — Felechosa.
Fuente: Red de Senderos del Concejo de Aller, ed. Ayuntamiento de Aller, con texto, fotos y mapas de Ángel Fdez. Ortega).
DESCRIPCIÓN DE LA RUTA
En torno a la montaña del Retriñón se enmarca una de las rutas senderistas más clásicas de la región. Su itinerario sintoniza perfectamente con la exuberante belleza de un territorio que se eleva sobre la localidad de Felechosa. Sobre esa ladera, salpicada de mullidas camperas, adornadas con rudimentarias cabañas pastoriles, tiene lugar este recorrido. En él se inscribe un variopinto paisaje que combina el bosque, el agua, la peña y la vetusta arquitectura de las cabañas. La cima del Retriñón domina desde las alturas este grandioso territorio, el cual ponemos al alcance de todos por medio del sendero P.R. AS-30.
El itinerario circular tiene su inicio en la localidad de Felechosa, al lado de la ermita de la Virgen de la Antigua. Allí mismo tomaremos el camino carretero que se dirige al norte paralelo al curso descendente del río Fresneo. El camino se enfrenta a una sostenida subida bajo la sombra de una tupida mancha forestal. Más adelante, el valle se estrangula al paso de Penas Cutias, donde el cauce del río ha de cruzarse en tres ocasiones por los puentes de Piru Pintu. Bajo el último puente se escuda una de las cascadas más ruidosas de todo el recorrido. Seguimos avanzando hacia la abertura del valle por la margen derecha del arroyo y, soslayando varios desvíos, muy pronto encaramos la subida a la braña de Gamonal. A partir de aquí el valle se somete a un nuevo estrechón, por donde el camino labrado en la peña supera los nuevos recuestos que se interponen en nuestra aproximación al Fitu Felguera.
El valle nuevamente se abre al paso por el puertu Baxiu, donde se localizan las brañas de Mayaín y Caserón. El sendero se dirige directamente a Mayaín y, tras cruzar por el grupo de rústicas cabañas, nos dirigimos a la campera que franquea la collada de la Felguera. Culmina aquí la dura remontada, justamente al lado del mojón natural de la campera que delimita los términos de Sobrescobio y Aller. El camino prosigue después con sentido oriental cercano a la divisoria hasta presentarse sobre la limpia campera de la Valencia, que constituye la entrada natural al valle Chirrial. Sobre el mismo descansa la ladera meridional del Retriñón, propiciando un mosaico de ricos pastizales, salpicados por las brañas de El Otero, las Ordaliegas, la Mornera, Mollón y la Tabierna.
Cruzamos El Otero y las Ordaliegas, llegando a la Tabierna, punto culminante de la ruta. Desde aquí comienza el largo descenso hacia Cuevas, cruzando inicialmente el arroyo de la Piornosa. Por ahí nos asomamos al balcón natural de la Chomba, a partir del cual comienzan las vertiginosas revueltas que bajan hacia el arroyo del Cuervu. Metros atrás se contempla una variante señalizada que acorta distancias a Felechosa por El Llanón y Reofresno.
Vadeamos el arroyo del Cuervu penetrando en el bosque de la Argallaona hasta concluir en Navalloz, collada que nos da paso al contiguo valle de Celleo. Aquí el camino original se dirige por la izquierda con ligera remontada hacia la Campona, tras la cual el sendero desciende por la cabecera del valle Celleo, colmado de cabañas pastoriles, hasta presentarnos en su collada. Desde este lugar proseguiremos con el descenso hasta la siguiente braña, denominada Cuadrazos, desde la cual ya se dominan los paisajes en torno a Cuevas y la peña de Los Pandos. Por ahí muy pronto alcanzamos la carretera AS-253 en el lugar conocido como Les Moyaes, donde se levanta el área recreativa y la famosa fuente. Desde aquí hasta Felechosa podemos dirigirnos bien sea por la misma carretera general o bien siguiendo el camino que desde el antiguo puente de la Muñeca pasa por la braña de la Casona y la piscifactoría, donde enlazamos con la pista procedente de Cebarón y Murias
Ruta Llananzanes - Puerto de Piedrafita
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Esta ruta está calificada como «Ruta a pie» • Acceso: Hasta la aldea de Llananzanes se llega desde Casomera por una carretera de acceso que finaliza al pie de su capilla • Se inicia el recorrido en Llananzanes, siendo el final en Llananzanes • Distancia: 9 km • Dificultad: Media • Desnivel: 893 m • Duración aproximada: 4 h • Itinerario: Llananzanes — braña de Llananzanes — collado de Rocín — majada de San Pedro — alto de Piedrafita — majada de San Pedro — collado de Rocín — majada de Campanal de Arriba — Campanal de Abajo — Cantu Posadoriu — Corraldusu — fuente de Roxeco — Llananzanes.
Fuente: Red de Senderos del Concejo de Aller, ed. Ayuntamiento de Aller, con texto, fotos y mapas de Ángel Fdez. Ortega).
DESCRIPCIÓN DE LA RUTA
El puerto de Piedrafita constituye uno de los pasos más renombrados de la cordillera Cantábrica. Conocido también como El Castiellu, su sistema orográfico es el protagonista de una abrupta naturaleza que posee además la esbeltez de sus rutilantes montañas, como la Laguna y el Bolero, bajo los cuales se extienden sus angostos valles. El complejo espacio físico que abarca este territorio propicia una interesante y emotiva vía de penetración hacia las altas cotas del puerto.
El itinerario aquí propuesto discurre al amparo de grandes ejemplares de hayas que configuran sus bosques, cuyo armazón estructural deja suficientes espacios abiertos donde se asientan sus numerosas y recoletas majadas. A la braña de Llananzanes, Campanal de Arriba y San Pedro se les atribuye el total protagonismo de la ruta que a continuación se describe.
Arranca en la aldea de Llananzanes, umbral de este magnífico valle que corona el Estorbín de Valverde. Hasta aquí se llega desde Casomera por una carretera de acceso que finaliza al pie de su capilla. Después y con rumbo al sudoeste, seguiremos la inconfundible huella del camino tradicional, originariamente romano, que se adentra en la umbría del bosque. Inicialmente nos acompaña la canal de aguas que vierte en la presa de la Paraya, que muy pronto abandonamos, así como el camino real del puerto. Esto sucede a la altura de Corraldusu, tras el cual tomamos a nuestra izquierda el camino de la braña de Llananzanes. Afrontamos a continuación por esta variante los duros repechos de la forestada ladera de la cordillera hasta aparecer en la rezumante campera de la braña. Constituye este lugar un privilegiado atalayar hacia las montañas del entorno. El conjunto de cuadras y praderías configuran este rincón allerán que en tiempos atrás contó con una capilla. Una vez aquí, reemprendemos la marcha por el sendero en dirección al bosque y, sin apenas desnivel, lo atravesamos con rumbo a poniente hasta confluir en el collado Rocín con el camino real del puerto, convertido en estas latitudes en pista de tierra. Por medio del mismo avanzamos hacia la divisoria regional presentándonos al poco tiempo en San Pedro, majada e histórico lugar que conserva restos del arco de entrada de una capilla y de la venta de caminantes. Las últimas revueltas del camino nos conducen en poco tiempo al alto de Piedrafita, donde ya asoman los paisajes castellanos y lugar de retorno a Llananzanes.
Descenderemos nuevamente a San Pedro y al collado de Rocín, donde cambiamos el rumbo alternativo de aproximación a Llananzanes. Por lo tanto, seguiremos el curso descendente de la pista hasta alcanzar Campanal de Arriba, majada muy atractiva que luce una singular cabaña apegada a la peña. Aquí finaliza la pista, y la ruta continúa hacia su destino por medio de un sendero que cruza más abajo por Campanal de Abajo, Cantu Posadoriu y Corraldusu, donde enlazamos con el camino de subida. La fuente de Roxeco, y después Llananzanes, ponen punto final a esta atractiva ruta senderista.
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Ir a Ruta de Peña Mea
Esta ruta está calificada como «Ruta a pie» • Acceso: Pelúgano tiene acceso por carretera desde Levinto (AS-253), a través de la local AE-5. • Se inicia el recorrido en Pelúgano, siendo el final en Peña Mea • Distancia: 6 km • Dificultad: Media • Desnivel: 907 m • Duración aproximada: 2 h 15 min • Itinerario: Pelúgano — caserío de La Vallina — majada de Cerreo — Campa Mea — Peña Mea.
Fuente: Red de Senderos del Concejo de Aller, ed. Ayuntamiento de Aller, con texto, fotos y mapas de Ángel Fdez. Ortega).
DESCRIPCIÓN DE LA RUTA
El hito calcáreo de Peña Mea se encuadra en el largo rosario de cimas que preside el pico La Forcada. Los quebrados espolones de Peña Mea se pliegan por las abruptas vertientes, y el conjunto de su morfología alpina irradia bravura por sus pavorosos abismos y agudas torres, alineadas en una afilada crestería que se prolonga hacia el inmediato pico de Peñas Negras. El bloque calcáreo de Peña Mea se sostiene sobre mullidas camperas que son la base de los diferentes canales y espolones, auténticas vías de penetración a su cima.
Peña Mea constituye el tótem que domina los cielos de Pelúgano, punto de partida de la ruta más atractiva para coronar su cima. Siendo la ruta más clásica, ésta comienza en el núcleo superior de Barrocima, donde se localiza su iglesia parroquial. Aquí emprendemos la marcha atravesando el núcleo rural, salpicado de vetustas casas y de numerosos hórreos. El camino, de amplia traza, nos aproxima al caserío de La Vallina, por donde un desvío marcha a la derecha en dirección a Cochaceos. La sostenida remontada que aquí comienza cruza después por los prados de Posadoriu y la fuente del Troncu. Soslayando los diferente desvíos que surge a lo largo del camino principal, alcanzamos al poco tiempo Cerreo, majada situada a pocos metros de la collada de Pelúgano. Sin posible pérdida, en este lugar variamos el rumbo a la derecha, inicialmente llaneando para después acometer la suave remontada que se dirige a la fuente. Tras la misma, la senda se arrima a los primeros contrafuertes rocosos e incluso desciende un corto tramo, preámbulo de la dura remontada que nos espera a partir de aquí.
Iremos superando las continuas revueltas dibujadas en la canal de Peña Mea, asomando a media canal el curioso ventanón llamado Ojo de Buey. Después debemos insistir en la subida, superando aristas y espolones que vierten hacia el término de Laviana. Sobre la penúltima hombrera del espolón, hemos de girar a la derecha por un marcado sendero que nos sitúa en la base de la canal de la Cueva. El sendero se bifurca aquí con dos posibles rutas hacia la cima. Por la derecha la senda se dirige a la fuente del Gatu y a la campa de Peña Mea, sorteando las llambrias con facilidad. Al final de las mismas, un pequeño canalizo nos franquea la aproximación a la collada. Restos de cabañas y la inagotable fuente del Gatu son los elementos más llamativos del lugar, amén de las bellas panorámicas que desde aquí se aprecian sobre los horizonte septentrionales. Los últimos remontes se superan con facilidad, tras los cuales coronamos la mojonada cima.
Hemos conquistado esta esbelta montaña tras costosa ascensión, desde cuya plataforma se admiran las mejores panorámicas sobre la región. Como variante de retorno podemos descender hacia la bifurcación anterior precipitándonos por la herbosa canal de la Cueva, donde enlazamos nuevamente con el camino.
Ruta Coto La Pola - Entrepeñes
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Esta ruta está calificada como «Ruta a pie» • Acceso: Pola del Pino se asienta entre las dos márgenes del km 27 de la carretera AS-253 • Se inicia el recorrido en Pola del Pino, siendo el final en Llanos • Distancia: 12 km • Dificultad: Media • Desnivel: 752 m • Duración aproximada: 5 h • Itinerario: Pola del Pino — majada de Misiegos — majada de Prados del Monte — majada de la Llana del Cuadru — majada de Les Llampes — Cochá Ceos — collado Rueses — collada de Cotrisqueo — collada Los Cuartos — majada de la Roble — majada de Les Eres, Mayaín — Traspando, la Voza y Ocheyu — arroyo de San Julián — foz de Entrepeñes — Llanos.
Fuente: Red de Senderos del Concejo de Aller, ed. Ayuntamiento de Aller, con texto, fotos y mapas de Ángel Fdez. Ortega).
DESCRIPCIÓN DE LA RUTA
La combinada orografía del pico El Cuchu envuelve su poderosa naturaleza, que se extiende además hacia los valles de Llanos, San Julián y el Coto la Pola. El exuberante paisaje está salpicado de lustrosas praderías jalonadas con rústicas cabañas pastoriles que aún conservan la tradición campesina. La conjunción de todos estos valores destila un rico patrimonio natural que merece un reconocimiento por parte de los viajeros que visitan este rincón allerano.
La Pola del Pino es uno de los pórticos de entrada de ese territorio. Este asentamiento se ubica entre las dos márgenes del kilómetro 27 de la carretera AS-253, lugar elegido para iniciar la ruta senderista propuesta. Efectivamente, se arranca desde la ermita de la Concepción abordando el camino tradicional del Coto, el cual surge repentinamente al lado de una buena fuente. Nos vamos inicialmente por la margen derecha del valle (izquierda en el sentido de la marcha), remontando los duros recuestos sobre base empedrada, hasta alcanzar el lugar conocido como Misiegos. Sobrepasamos esta majada y avanzamos con sostenida subida a lo largo del estrecho valle, coronado en su horizonte por la conocida silueta del pico Praera. Más adelante, el valle se abre dando paso a las camperas de Prados del Monte, una de las majadas que integran el Coto de la Pola. Franqueando un cierre, seguidamente nos internamos en el corazón del valle por la majada de la Llana del Cuadru. Superamos esta emplazamiento compuesto de cabañas y praderas conectando a continuación con el sendero, el cual da continuidad a la implacable ascensión que culmina en la majada de Les Llampes. Superada esta, hemos de escorarnos a la izquierda, enlazando con una pista de tierra que nos conduce en llano hacia Cochá Ceos. Desde esta abierta escotadura nos asomamos a los paisajes que ensambla el vecino valle de Llanos.
Desde Cochá Ceos proseguimos la marcha con suave descenso, bordeando los declives meridionales del Cuchu hasta alcanzar el collado Rueses. Desde este lugar, encrucijada de caminos y escaparate de su magna naturaleza, nos iremos por la variante de pistas que se interna por la cabecera del valle de San Julián en dirección a la collada de Cotrisqueo. Desde aquí pasamos a la vertiente de Llanos, faldeando la ladera meridional del pico Salengues hasta aflorar en la contigua collada los Cuartos, que nos conduce nuevamente al valle de San Julián. Comienza aquí el largo descenso hacia el fondo de ese valle, cruzando al poco tiempo por la majada de la Roble, donde realmente se inicia la precipitada bajada. Ésta discurre por Les Eres, Mayaín, Traspando, la Voza y Ocheyu, majadas situadas escalonadamente a la vera de la pista, la cual enllana más abajo a la altura de la majada de Vandelende.
Después cruzaremos el arroyo de San Julián, tras el cual se localiza la ermita de su mismo nombre. Sobre planos más descansados, la ruta propuesta continúa invariable hacia la carretera AS-253, siguiendo paralelamente el curso del río, jalonado en este último tramo por tres molinos. Atravesamos de seguido el gran tajo de la foz de Entrepeñes, el cual constituye un digno remate de esta emotiva ruta senderista que finaliza en el kilómetro 21,5 de dicha carretera AS-253.
Ruta Cuevas - Valle Varera - Gumial
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Calificación: ruta de montaña.
Dificultad: baja.
Tiempo: 5 h.
Desnivel: 1.000 m.
Punto de partida: Cuevas.
Punto de llegada: Gumial.
Itinerario: Cuevas, Varera, Riopinos, Collada, Gumial, Cuevas.
Acceso: El pueblo de Cuevas está situado en la margen izquierda de la carretera comarcal AS-253 (Cabañaquinta-puerto de San Isidro), al comienzo de la subida al puerto.
Desde Cuevas, aldea desde la que se inicia la subida al puerto de San Isidro, las posibilidades de hacer montaña son tantas y tan variadas que resulta problemático elegir una. La ruta que proponemos es, sin embargo, una de las más atractivas.
Partiendo de la pista que discurre paralela al río y a la carretera, se llega a un puente que debe cruzarse en dirección Oeste.
Aquí encontramos un camino bueno, si bien un tanto empinado, que nos adentra en la Varera.
Siguiendo un sendero (dirección Sur) que paulatinamente va ganando altura y rodeados de vegetación de singular colorido y espesura, llegamos a Riopinos. Hay que mencionar la abundancia de arándanos que surgen a ambos lados del camino.
En Riopinos hay un refugio de cazadores en pleno corazón de un circo montañoso formado por la falda del Jeje, Nogales, Cabritera y Pico Alba.
Tomando la dirección Este, se cruza la collada que separa el Nogales y el Pico Alba.
Desde aquí se divisa el Gumial, al que se accede por una zona pedregosa bastante incómoda pero a la que se debe hacer frente si se quiere disfrutar luego con la llegada al Gumial. Esta majada, tan emblemática del concejo como bella, forma por sí sola un todo absoluto, donde cada detalle de la naturaleza es como una fiesta para los sentidos.
Mención especial merece la abundancia de agua que brota de todos los rincones con una fuerza y una frescura asombrosas.
El regreso a Cuevas se hace por un buen sendero en dirección Norte, la misma que sigue el río Alba. Los amantes de la fotografía hallarán en el descenso rincones maravillosos; sin duda se encuentra aquí uno de los bosques de hayas más frondoso y rico en matices de toda la región, sin olvidar las cascadas que el río Alba forma a lo largo de su caudaloso curso. El resultado es un conjunto que vale la pena ser visitado.
Fuente: Caminando por Aller. 10 rutas de montaña, folleto edit. por el Ayuntamiento de Aller, con texto de Natalia Iglesias Menéndez.
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Ir a Ruta Llamas - Llanos
Esta ruta está calificada como «Ruta a pie» • Acceso: El pueblo de Llamas está apostado al borde de la carretera local AE-6.
• Se inicia el recorrido en Llamas, siendo el final en Llanos • Distancia: 8 km • Dificultad: Media • Desnivel: 279 m • Duración aproximada: 3 h • Itinerario: Llamas — campa La Chaguna — Llano Los Cerezales — caserío de Leina — monte Les Porqueres — majada de Challecos — majada Casa del Medio — majada Murias — La Rotecha — Llanos
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Fuente: Red de Senderos del Concejo de Aller, ed. Ayuntamiento de Aller, con texto, fotos y mapas de Ángel Fdez. Ortega).
DESCRIPCIÓN DE LA RUTA
El itinerario aquí descrito discurre a lo largo de la Lende, nombre que recibe la falda septentrional del conocido cordal de la Zorra. Este es un forestado valladar situado al norte del pico Cuetu. Sobre el mismo tienen su asiento numerosas majadas, algunas de las cuales, como Felguera, Murias y Casa del Medio, fueron habitadas hasta mediados del siglo XX. El bosque caducifolio es otra de las piezas fundamentales que dan forma al crucigrama orográfico de este enclave natural. La incidencia en el mismo de un suave relieve posibilita el mantenimiento de las labores campesinas merced a la red de pistas que por el mismo se dibujan. Domina el paisaje el promontorio de Leina, el cual constituye el mirador natural hacia Collanzo y la confluencia de los ríos Mera y Braña.
En torno a Leina llevaremos a cabo este itinerario que enlaza a los pueblos de Llamas con Llanos. Empezamos la caminata en Llamas, pueblo provisto de riquísima historia y apostado al borde de la carretera AE-6. Desde allí abordamos el decorado paisajístico de la zona, yéndonos hacia el barrio del Casqueyu, donde surge una pista de tierra. Por medio de la misma nos iremos con rumbo al nordeste por la campa la Torre y la Chaguna. La suave remontada supera más adelante la ladera del Quentu Valdomura hasta encumbrarse en la majada del Praón. Girando a la derecha persistimos en la ascensión hasta coronar en el Llano de los Cerezales, donde el camino recobra el sosiego tras cruzar la herbosa planicie. Una hermosa y solitaria cabaña jalona la vega, mientras que la pista agota sus últimos metros cuando arribamos al caserío de Leina, donde hay una cuadra y dos fuentes. Al mirador de Leina se acude por un camino de aproximación distanciado levemente de este lugar.
Retomando la ruta al pie de las fuentes, seguidamente nos introducimos en el monte Les Porqueres, cubierto de una tupida floresta. Evitamos más adelante el desvío de la izquierda, mientras que la senda supera el crestón calizo de la Milata, prosiguiendo en llano hasta el reborde del bosque, donde se localiza la majada de Challecos. A nuestros pies se extiende el valle de Murias, donde reaparecen nuevas pistas que dan acceso a los prados de Chamergu, Campón y Polvoredo. Comienza aquí el persistente descenso que baja por la Casa del Medio y Murias, majadas escalonadas en la ladera. El itinerario a seguir se bifurca en este lugar, tomando el camino de la izquierda, que baja directamente a Llanos por la Rotecha y las antiguas minas de la Recuperada. Por la pista que aquí reaparece nos presentamos en el cauce del río Braña y, vadeándolo por su puente, enlazamos con Llanos, bonito pueblo que se emplaza sobre la margen derecha del valle. Aquí finaliza esta ruta senderista, que pone en valor no solamente su paisaje, sino también el medio rural de sus brañas y caseríos. La playa fluvial de Llanos y su ermita son nuevos elementos del patrimonio turístico con que cuenta el pueblo de Llanos.
Ruta por el Valle de la Fresnosa
| Aller |
Ir a Ruta por el Valle de la Fresnosa
Calificación: ruta de montaña.
Dificultad: baja.
Tiempo: 3 h.
Desnivel: 500 m.
Punto de partida: Puente El Beyu.
Punto de llegada. Puente El Beyu.
Itinerario: Puente El Beyu, Fresnosa, Ximistrosa, Chacia, Cople, Santibáñez, Puente El Beyu.
Acceso: En Santibáñez de Murias finaliza la carretera local AE-3 (Moreda-Santibáñez de Murias).
Este valle, que parte del Puente El Beyu en dirección Sureste por encima de Santibáñez de Murias, es, probablemente, uno de los menos conocidos por los montañeros de la región.
Sin embargo, constituye una excelente base para el ascenso a cumbres de «muy altos vuelos» como son los Picos de la Liebre, además de ser uno de los grandes pulmones de la zona, ya que la vegetación se muestra generosa en todas las especies posibles, si bien predominan los característicos hayedos, fresnos y abedules.
Siguiendo el curso del río de la Fresnosa por intrincadas sendas, nos adentramos en el corazón del valle.
Una vez pasada la Fresnosa y la Xumistrosa, pequeña majada con rústicas cabañas encontramos una pista que viene de Chacia y que seguimos con dirección a Coto Bello.
Durante el trayecto se atraviesa el Cople y la majada de Veraniego, donde las cabañas y la pradería se conjugan para ofrecer una estampa tan sencilla como hermosa.
Además, desde aquí se contempla todo el Rasón.
La bajada se puede hacer directamente a Santibáñez de Murias, donde se pueden reponer fuerzas.
El regreso al coche estacionado en Puente El Beyu se hace en 20 minutos.
Fuente: Caminando por Aller. 10 rutas de montaña, folleto edit. por el Ayuntamiento de Aller, con texto de Natalia Iglesias Menéndez.
| Aller |
Ir a Ruta del valle de L'Orria
Esta ruta está calificada como «Ruta a pie» • Acceso: Río Aller, lugar de comienzo de la ruta, tiene comunicación por carretera con Casomera. • Se inicia el recorrido en Río Aller, siendo el final en Río Aller • Distancia: 10 km • Dificultad: Media • Desnivel: 757 m • Duración aproximada: 4 h 30 min • Itinerario: Río Aller — Casa del Monte — Talabarda — Carbayalín — Llana Carbayu — Tixiu — Cuedru — Pte. L’Orria — Río Aller.
Fuente: Red de Senderos del Concejo de Aller, ed. Ayuntamiento de Aller, con texto, fotos y mapas de Ángel Fdez. Ortega).
DESCRIPCIÓN DE LA RUTA
El valle de L’Orria es un paraje natural asentado en la cuenca del río Carbayalín. Constituye un oasis vegetal y campesino surgido en los linderos septentrionales de la cordillera Cantábrica. Sus paisajes naturales, con la profusión del bosque donde se escudan las vetustas majadas pastoriles, las agujas y torres que emergen quebradas en sus montañas y las torrenteras de cristalinas aguas que erosionan profundos tajos, son las referencias de una interrumpida serie de valores que sorprende al senderista.
Para introducirnos en las entrañas de este regalo de la naturaleza, necesariamente hemos de personarnos en el pueblo de Río Aller. Lo hacemos por medio de la carretera de acceso procedente de Casomera. En el barrio de la Torre comienza el mágico itinerario que profundiza al sur, atravesando en sentido ascendente todo el núcleo de Río Aller. Desde aquí proseguimos al mediodía siguiendo la traza del sendero P.R. AS-31, señalizado en la pista de acceso al puerto de Vegarada. Por ahí nos aproximamos a la Casa del Monte, donde la pista cambia a la margen izquierda del río. Más adelante, y bajo la sombra del hayedo, superamos la majada de Talabarda, desde la cual ya se contempla la amplia apertura del puerto de Vegarada. Nada más cruzar esta recóndita braña, la suave remontada nos conduce a la contigua Carbayalín, otra de las brañas más significativas de la marcha.
El itinerario abandona en este lugar el camino del puerto, desviándonos a la derecha por otra que se dirige a la braña de Llana Carbayu. Agotada la pista, un sendero señalizado remonta después la loma de los Ablanos en dirección a la collada de Busturil, que constituye el pórtico de entrada del valle de L’Orria. En esta amplia escotadura nos asomamos al paisaje mágico del valle, que está suspendido de la pétrea silueta del pico Castiellu.
Soslayamos el camino de esa cumbre, dejándonos conducir por el tímido sendero que baja y surca atrevidamente la campera de Tixiu. La ruta profudiza seguidamente bajo la mancha arbórea hasa tomar contacto con la remota majada de Cuedru, compuesta de típicas cabañas levantadas a la sombra de grandes hayas. A partir de aquí, el camino, de mayor traza, baja decididamente hacia el río, sorteando alguna que otra cabaña aislada en la ladera. Atravesamos seguidamente el arroyo, prosiguiendo con el itinerario por el camino tallado en los derrumbes del pico Caorna hasta enlazar en la majada de Posaoriu con el puente L’Orria. Una vez aquí, abordamos la pista de acceso y por ella vamos recuperando la distancia que nos separa del Río Aller. Lo hacemos acomodando nuestro paso al inclinado plano que cubre el bosque y los prados hasta que tomamos contacto en Solamestas con el puente que, tras vadear el río Carbayalín, sube al núcleo de Río Aller, donde finaliza la ruta.
Ruta Picu Moros - Vega Chago - Murias
| Aller |
Ir a Ruta Picu Moros - Vega Chago - Murias
Calificación: ruta de montaña.
Tiempo: 3 h y media.
Itinerario: Agüeria, Picu Moros, Vega Chago, Murias.
Punto de partida: Agüeria.
Punto de llegada: Murias.
Dificultad: baja.
Acceso: La aldea de Agüeria se halla en el kilómetro 1,5 de la carretera local AE-3 (Moreda-Santibáñez de Murias).
Este recorrido discurre por la espina dorsal del concejo. Aller, visto desde las cumbres, posee una verdadera espina dorsal, epicentro y definición de la orografía allerana, con diversas alturas y desniveles.
La cota más alta sería la de Cuetu Texera, con 1.784 m; a continuación, Cuetu Boya (1.763 m), Los Pozos (1.562 m), Tejera (1.550 m), Jurvios (1.525 m), Renorios (1.326 m), Curriellos (1.075 m), Vega Chagos (992 m) y, por último, Picu Moros, con 711 m.
La travesía que proponemos parte del pueblo de Agüeria. Adentrándonos por un camino bien marcado que discurre entre castaños y praderías, repechos con cabañas y vegetación abundante, llegamos a Picu Moros, importante atalaya de Moreda, cargado de historia y de tradiciones orales. Una vez en la cumbre y con dirección Sur seguimos por una senda que corta la pista construida con motivo de la colocación del repetidor de TV.
Siempre en dirección Sur y por la vertiente del Valle Negro, abandonamos la pista para seguir un sendero que nos conduce a la sierra de Mayaín (840 m). La caminata aquí empieza a hacerse incómoda por la abundancia de cotoya a la que el montañero tiene que hacer frente. La dificultad del camino, sin embargo, es breve, ya que al poco llegamos a la Vega. La majestuosidad del paisaje hace olvidar las penurias del tramo anterior.
El Valle de las Mestas, con sus cinco cumbres de más de 2.000 m (Estorbín, Robequeras, Pisones, Tres Concejos y Rañaoriu), sólo es comparable a sí mismo, sin rival.
Si la ascensión se hace en el invierno, cuando las cumbres están coronadas por las nieves, la belleza se multiplica. Imposible permanecer insensible. También, cómo no, se contemplan las Ubiñas, la sierra del Aramo, etc.
A la salida de la Vega Chago un sendero nos coloca en Murias, pueblo al que llegamos en unos 50 minutos.
En Murias se pueden reponer fuerzas en los bares del pueblo.
Para el regreso a Agüeria, una línea de autocares salva la distancia entre ambos pueblos.
Fuente: Caminando por Aller. 10 rutas de montaña, folleto edit. por el Ayuntamiento de Aller, con texto de Natalia Iglesias Menéndez.
| Aller |
(Por la ruta de las majadas)
Calificación: ruta de montaña.
Dificultad: baja.
Tiempo: 4 h.
Punto de partida: Cuevas.
Punto de llegada: Felechosa.
Itinerario: Cuevas, Celleo, Puente, Piornosa, Tabierna, Otero, Valencia, Felechosa, Cuevas.
Acceso: El pueblo de Cuevas está situado en la margen izquierda de la carretera comarcal AS-253 (Cabañaquinta-puerto de San Isidro), al comienzo de la subida al puerto.
Se inicia esta ruta en la fuente de las Moyás, cuyas aguas, de propiedades mineromedicinales, se embotellan y comercializan desde hace poco bajo la etiqueta de «Agua de Cuevas».
Un camino muy empinado nos conduce a la Collada de Celleo, desde la que se accede a un majestuoso bosque de hayas al que la soledad, la calma y la exuberante vegetación han convertido en un perfecto refugio para el urogallo, una de las especies en extinción más protegidas de Asturias.
Dejando atrás el bosque, cruzamos el puente sobre el río Cuervo para tomar un sendero que irá ganando altura hasta llegar a la Piornosa. El camino, al borde del río, se hace una delicia por la abundancia de cascadas que salen al paso. Desde la Piornosa se contempla una magnífica panorámica de Peña Redonda y la Panda, pero la excursión no se acaba aquí.
En 10 minutos se llega a la Tabierna, majada regada con buenas fuentes, salpicada de fresnos, retamas y abedules.
Siguiendo en dirección Norte, se baja a Vega Otero, también con buenas fuentes y con la cueva situada sobre las cabañas.
Continuando en dirección Norte vamos a La Valencia.
Entre ésta y la Vega Otero se encuentra el Retriñón, cumbre de 1.862 m que en un día sin niebla ofrece una panorámica de belleza indescriptible.
En La Valencia se toma dirección Oeste para ir bajando hacia Felechosa. El trayecto discurre entre cabañas de construcción típica habitadas temporalmente por los ganaderos.
En Felechosa se puede descansar e incluso comer en alguno de los múltiples establecimientos hosteleros con los que cuenta el pueblo.
El regreso a Cuevas puede completarse con la visita a la piscifactoría y a la flamante planta embotelladora.
Fuente: Caminando por Aller. 10 rutas de montaña, folleto edit. por el Ayuntamiento de Aller, con texto de Natalia Iglesias Menéndez.
Ruta Llandemieres - Carabanes - Ranero - Boo
| Aller |
Ir a Ruta Llandemieres - Carabanes - Ranero - Boo
Calificación: ruta de montaña
Tiempo: 4 h
Desnivel: 800 m
Punto de partida: Llandemieres
Punto de llegada: Boo.
Itinerario: Llandemieres, Llomba, Carabanes, Picu Ranero, Boo.
Acceso: Desde Moreda por la carretera que va desde el Pozo San Antonio hasta la aldea de Llandemieres.
Dificultad: baja.
Boo es un pueblo situado a dos kilómetros de Moreda que constituye parroquia por sí mismo. El recorrido, paisajística y montañeramente hablando, es de una gran belleza. La confluencia de elementos naturales avala esta apreciación: desde el Pico Ranero se domina todo el macizo de Ubiña y, al mismo tiempo, las tres capitales de los concejos de Aller, Mieres y Lena (Cabañaquinta, Mieres y Pola de Lena).
La ruta se puede iniciar desde Moreda por la carretera que va desde el Pozo San Antonio hasta la aldea de Llandemieres.
Llegados a este punto, un buen camino nos conduce a la Llomba, majada que recibe este nombre por su característica forma de loma.
La andadura es muy entretenida, muy amena; la panorámica es magnífica; hacia un lado se divisa toda la zona de Boo, La Santa, etc.; hacia el otro lado, todo el valle de Río Negro y sus parajes: Coto Bello, Nembra, La Chavana, Pedro García, El Aciu.
Más adelante, la naturaleza vuelve a sorprendernos gratamente, esta vez en forma de hayedos, carrascos y abedules que, en conjunto, configuran el bosque de Bostariz, impresionante en otoño antes de la caída de la hoja, por las tonalidades rojizas y doradas que reverberan bajo el sol.
Saliendo del bosque llegamos a Carabanés, pequeña majada que goza de una flora agradable, hermosa panorámica y buenas fuentes de las que destaca Fuente Perico. En la parte alta de la majada, una pista nos conduce hasta Espines, dirección Norte; siguiendo la misma pista y disfrutando de la buena pradería que nos ofrece a la vista, llegamos a Ranero, donde el itinerario va llegando a su fin.
Después de bajar al pueblo de Boo, visitarlo y reponer fuerzas, una buena carretera nos conduce a Moreda, poniendo fin a una salida muy completa e interesante.
Fuente: Caminando por Aller. 10 rutas de montaña, folleto edit. por el Ayuntamiento de Aller, con texto de Natalia Iglesias Menéndez.
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